Las finanzas ocultas del Opus Dei

From Opus Dei info

De Golias-éditions


El Opus Dei pretende ser una “familia pobre”. Ahora bien, gracias a investigaciones hechas durante veinte años, hemos encontrado todo un sistema de obras corporativas, fundaciones y bancos unidos entre ellos a nivel institucional y controlados por los miembros del Opus Dei. Además, la mayoría de los miembros célibes de la Obra ejercen profesiones de remuneración elevada y están obligados a dar la integridad de su dinero al Opus Dei...

“Veis que soy pobre de solemnidad después de medio siglo de sacerdocio, un indigente”, dice Josemaría Escrivá de sí mismo. “Pero para nuestras obras corporativas cuanto más nos ayudan, mejor podremos servir a las almas.”

En la mayoría de los países, sobre todo en Africa, las obras corporativas casi no llegan a conseguir el dinero necesario para cumplir las tareas que se han propuesto. Sin embargo, España, Irlanda, Italia y Méjico son los países en los que las obras corporativas consiguen más dinero que el que necesitan. De los 30 mil millones (alrededor de 187.500.000 euros) adquiridos por el opus dei en España en 1985, una gran parte fue enviada a la central romana, a Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Alemania, Suecia, Austria y Polonia.


En realidad el Opus Dei dispone de mucho dinero

Sólo en 1975, tres mil millones de pesetas (alrededor de 18.750.000 euros) se movilizaron para terminar la construcción de Torreciudad. En Alemania, Austria, Suiza también se gastan grandes sumas en instituciones de formación.

Una de las principales fuentes de ingresos de la organización parece provenir de los numerarios. Estos pertenecen casi exclusivamente a las élites de la sociedad: médicos, científicos, banqueros, industriales. Sin embargo, los jóvenes numerarios y los directores de los establecimientos del Opus Dei, que casi no ganan dinero, atraen a nuevos miembros a los que forman seguidamente. Los célibes dan la integridad de su dinero a la organización y no reciben más que una modesta suma para sus gastos personales básicos.

Los supernumerarios casados o no, contribuyen a las obras corporativas y están obligados a dar aportaciones. Ellos, lo mismo que sus jefes numerarios, tienen una actividad profesional. Los cooperadores, entre los que figuran no católicos, sostienen el Opus Dei sobre todo con aportaciones económicas.

Si un numerario o agregado se incorpora temporalmente al Opus Dei (oblación), tiene que hacer testamento. El nuevo miembro instituye como heredero a una obra corporativa del Opus Dei.

Según los estatutos del Opus Dei el que abandona no tiene derecho a que se le devuelva el dinero ni a la devolución de las prestaciones financieras aportadas.

Un miembro célibe del Opus Dei no puede tener una cuenta bancaria personal. Todo lo que gana lo da al centro al que está adscrito. Lo mismo ocurre con las becas de instituciones públicas que reciben los estudiantes del Opus Dei. El miembro célibe recibe su dinero personal cada mes y de él da cuenta al director del centro. El centro envía el dinero restante a la Comisión Regional del país después de deducir de una pequeña cantidad dado al Opus Dei en Roma –por regla general a una cuenta del banco Vaticano (IOR). Para saber hasta que punto el comportamiento financiero de cada miembro está controlado, basta leer una disposición que figura en el documento secreto De spiritu: “Entre los fieles del Opus Dei se prohibe cualquier regalo por pequeño que sea”.

Basta valorar lo que los 15.000 numerarios aportan al Opus Dei para tener una idea de la riqueza de esta organización. Si se considera que alrededor de 15.000 numerarios ejercen profesiones bien pagadas y que su remuneración media es de 2000 euros (evaluación relativamente baja porque puesto que en el Opus Dei hay buenos salarios) y si se retiran 550 euros destinados a cubrir los gastos unidos a la actividad de los centros, se obtendría nada más que por las sumas recogidas de los salarios de los miembros más de 14.873.610 euros por mes. Podemos así añadir a estos fondos el salario de los agregados, las aportaciones de los supernumerarios y de los cooperadores, además de los ingresos de sus “redes de oro”.

Por ejemplo: las instituciones del Opus Dei muy a menudo están ligadas por las propias personas, y a veces a través del modo de organización propio de la Obra. Pero por el hecho de que todo es secreto no hay forma de descubrir esos lazos en la práctica. Por otra parte los miembros de la Obra no los conocen. La existencia de esa red se reveló por azar en el caso Ruiz Mateos.

José María Ruiz Mateos era fundador y dirigente del gran holding privado RUMASA, Cuando hace treinta años, el Opus Dei empezó a interesarse por él, Ruiz Mateos ya se había dado a conocer por sus cualidades extraordinarias como empresario, en especial como productor de vino de Jerez (marca Dry Sack). En 1963 Ruiz Mateos entró en la Obra como supernumerario.

El negociante de vino y alcohol de carrera prometedora entró en contacto con dos miembros importantes del Opus Dei: el presidente del banco Popular español, Luis Valls Taberner y el ministro de industria, Gregorio López Bravo. Más tarde se le unieron el presidente de la asociación de los bancos privados españoles Rafael Termes Carrero y el presidente de las cajas de ahorro españolas, Sancho Dronda. Estos tres banqueros son personalidades importantes en el seno del Opus Dei.

Estas amistades permitieron a José María Ruiz Mateos pasar de productor de vino y alcohol a patrón de un gran holding: a través de un gran número de compra de sociedades, erigió un conglomerado multinacional gigantesco de alrededor de 600 empresas y 20 bancos, que empleaba a 60.000 trabajadores. Así se crearon empresas fantasma y se realizaron beneficios ilícitos, de los que el Opus Dei se aprovechó ampliamente (como José María Ruiz Mateos confesará después), a través de donaciones que él sacaba de su holding.

Por orden de las autoridades financieras españolas el holding tuvo que someterse a un importante control fiscal. En 1983 José María Ruiz Mateos rechazó una vez más tener en cuenta el ultimátum. Fue expropiado por el estado español para evitar males mayores y salvar miles de empleos. En efecto se descubrió que el industrial había endeudado a Rumasa por una cantidad de 2 mil millones de dólares (1.875.000.000 euros).

Durante la prisión preventiva Ruiz Mateos, anteriormente tan poderoso, comenzó a dudar de la fidelidad de sus antiguos amigos del Opus Dei. Se dio cuenta de que en realidad sólo él figuraba como acusado. De hecho, para “salvar los muebles”, sus amigos habían tramado una conspiración que lo transformó en chivo expiatorio. Pero la lengua del riquísimo hombre de negocios se desató a medida que iba rechazando jugar el mismo juego. Afirmó que tres miembros dirigentes del Opus Dei español, Alejandro Cantero, Juan Francisco Montuenga y Salvador Nacher, no sólo le habían pedido dinero para el Opus Dei en varias ocasiones, sino que ellos le habían indicado las cuentas en las que había que hacer los ingresos.

En mayo de 1986, la dirección del Opus Dei le fijó un ultimátum: le excluirían de la organización sino retiraba sus acusaciones. El industrial español no se mordió la lengua. Enseñó quince fotocopias para probar que los miembros del Opus Dei y de instituciones próximas a la organización estaban profundamente implicadas en el caso. Sin embargo el proceso instruido en los juzgados no progresaba ni un milímetro. Jiménez Lablanca, el procurador, era también miembro del Opus Dei… José María Ruiz Mateos lo acusó incluso de estar al corriente de las transacciones fraudulentas.

Si se añaden las cifras de las que se habló en este conflicto con el Opus Dei “familia pobre” – se estima en más de 50 millones de dólares (o sea 44.620.830 euros) la suma de los fondos desviados. Según los periódicos españoles, no sería más que la punta del iceberg. En realidad, había sumas más importantes en juego. Como prueba las sumas que pasaron de Rumasa al Opus Dei. Mientras que el holding estaba al borde de la quiebra, José María Ruiz Mateos afirma que habría pagado de nuevo 1,5 miles de millones de pesetas (alrededor de 9,15 millones de euros) al Instituto de Educación e Investigación (IEI) estructura próxima al Opus. Cuando el opus dijo que se trataba de una institución educativa, Ruiz Mateos contestó: “¿qué quiere decir en este caso institución educativa? El IEI es uno de los institutos creados en 1981 por el Opus Dei con la intención de poder cobrar el dinero de sus miembros. López Bravo sólo prestaba su nombre al mismo. Alejandro Cantero y Francisco Montuenga me pedían directamente el dinero como directores del Opus Dei en España. Cuando lo hacían les daba siempre, jamás supe donde iba a parar ese dinero. Jamás me dieron un recibo. Cheques, en especie, transferencias bancarias: las maneras de dar al opus dei son innumerables. El IEI no era más que una de ellas.”

Por supuesto el Opus Dei desmintió enérgicamente estas afirmaciones. Según la institución José María Ruiz Mateos habría falsificado los hechos. “Y además la Obra no sería responsable de las actividades libres de sus miembros” según un vicario regional español.

Estas “actividades libres”, llevadas por los miembros del Opus según el espíritu de la organización son prácticamente impenetrables. Por otra parte la Obra no se encarga de la dirección espiritual lo que le permite no aparecer en escena. Y como los miembros del Opus son generalmente desconocidos, las relaciones entre estas instituciones y la Obra quedan a menudo sin descubrir. A menudo, los responsables opusdeístas hablar de simples fundaciones o de instituciones de “utilidad pública”.

Los principios del sistema de fundaciones del Opus Dei pueden comprobarse en la Bolsa de Londres, donde en 1964 se creó la Netherhall Educational Association, ya citada, también un poco más tarde la Fundación General Mediterránea en España FGM, por un grupo bancario próximo al Opus Dei, el Atlántico-Bankunión. Al mismo tiempo en 1972 en la bolsa de Zurich se creó la Fundación Limmat, que mientras floreció el holding Rumasa, se desarrolló progresivamente para convertirse el punto central de una red internacional de fundaciones y bancos próximas a esas fundaciones. Curiosamente la mayoría de los miembros de esas fundaciones eran a su vez miembros del Opus Dei.

La fundación Limmat fue creada por el abogado de Zurich Alfred Wiederkehr, que aparentemente no es un miembro del Opus Dei. Aportó un capital de 100.000 francos suizos (5.354.800 euros). La fundación “persigue exclusivamente objetivos de utilidad pública especialmente en el ámbito de la educación, tanto en el interior del país como en el extranjero. Está exenta de impuestos puesto que es de interés público”, afirman los responsables del Opus Dei.

Casualmente Alfred Wiederkehr que se convertiría en el presidente de control de la fundación era presidente del consejo de administración de Nordfinanzbank de Zurich, que tenía la función de banco corriente del holding Rumasa. Las transacciones que Ruiz Mateos mostró en fotocopia pasaban por Nordfinanzbank. De este modo Alfred Wiederkehr efectuaba los pagos por medio de falsos bancos.

Alfred Wiederkehr estaba en activo no sólo para la fundación Limmat y el holding Rumasa, sino también en el emporio bancario de Roberto Calvi. El denominado “banquero de Dios” por sus considerables negocios con el Vaticano era director del mayor banco italiano, el Ambrosiano, que quebró de manera espectacular en 1982. Calvi fue condenado a cuatro años de prisión por comercio ilegal de divisas. Lo encontraron ahorcado bajo un puente de Londres. La policía inglesa dijo primero que era un suicidio, pero más tarde las autoridades británicas pusieron en duda esta afirmación.

Además del banco Ambrosiano, el IOR, el banco del Vaticano y su presidente entonces el cardenal arzobispo Marcinkus estuvieron en la picota. El banco del Vaticano era con mucha diferencia el mayor accionista minoritario en el holding bancario en quiebra de Calvi. La policía bancaria italiana calificó al Vaticano de “responsable” en la materia. Sorprendentemente el Vaticano, sin firmar ningún reconocimiento de deudas, ofreció un arreglo a 88 acreedores del banco Ambrosiano y se entendió con ellos por un total de 250 millones de dólares (150 mil millones de francos franceses), suma sobre de la que el Vaticano descontó 6 millones de dólares (36 millones de francos franceses) por pago rápido.

Todos estos hechos están hoy probados pero queda la gran cuestión de saber como el Vaticano que a la sazón experimentaba grandes dificultades para pagar a sus empleados pudo encontrar tan rápidamente el dinero para satisfacer a los acreedores. Se dice que los financieros del Opus Dei intervinieron y exigieron a cambio poder ejercer una influencia determinante sobre la política del Vaticano con respecto a los países comunistas y en vías de desarrollo. Esta afirmación concuerda con la de la familia Calvi y también con las del antiguo patrón de Rumasa, José María Ruiz Mateos. El Opus Dei por supuesto desmiente la afirmación con la estereotipada frase según la cual “el Opus Dei persigue fines religiosos y no tiene que ver con asuntos de carácter comercial.”

En 1975 los españoles José Ferrer Bonsoms y Pablo Bofil de Cuadras participaron en las reuniones del comité de la fundación Limmat. Desde los años cincuenta, sesenta Pablo Bofil tenía la reputación de ser financiero del opus dei. El y José Ferrer formaban parte de la dirección del banco Atlántico, institución próxima a la Obra, en el consejo de administración del que estaba también Alfred Wiederkehr, como dice el periodista español Ernesto Ekaizer. Además en 1962 Pablo Bofil y José Ferrer fundaron Bankunión, una sociedad industrial y financiera. Así se creó el grupo Atlántico-Bankunión. Más tarde José Ferrer pidió al banco Hambros que participara en Bankunión. En resumen, se creó un sistema financiero enteramente controlado por el Opus Dei.

El arzobispo Paul Marcinkus, presidente del banco del Vaticano IOR se relacionaba con Hambors. También con Michel Sindona, un banquero siciliano, estrechamente ligado a la mafia y que murió envenenado en una cárcel italiana. Michele Sindona fue socio de David Kennedy, presidente del Continental Illinois Nacional Bank y miembro del gobierno americano con Nixon. En los años sesenta y por acción de José Ferrer y Pablo Bofil este banco tenía un 15% de su capital comprometido en el banco Atlántico. Precisemos que estas participaciones fueron vendidas más tarde a José María Ruiz Mateos.

En este contexto José María Ruiz Mateos sospechó algo. El periodista Pietro Calderón hacía notar que era cuando menos extraño que José María Ruiz Mateos hubiera dado dinero al IEI justo en el momento de mayor problema para el IOR. Quiso enterarse de si había una relación entre ambos. Ruiz Mateos contestó: “no se lo puedo decir. Nunca me dijeron nada. Jamás me he relacionado con los miembros de IOR. Sin embargo nos podríamos preguntar: ¿no es cuando menos curioso que esa prelatura tan ardientemente deseada durante años y no conseguida haya sido otorgada al Opus Dei justamente en 1982? ¿no podría ser un pago por servicios prestados por ejemplo? Les invito a pensarlo.”

La base del Opus Dei ignora todos estos pormenores. Muchos miembros no los ven, incluso no quieren saber nada. Para ellos la Obra hace bien lo que hace. Su Opus Dei no tiene nada que ver con las cuestiones de este mundo. Quieren vivir su fe hasta el final y sirven a la obra sin hacerse notar, hasta negarse a sí mismos.

Este compromiso religioso es admirable. Pero desde fuera es inevitable darse cuenta de que la estructura interior del opus se parece a la de las sociedades secretas cuyas partes están aisladas unas de otras: que tu ojo derecho ignore lo que ve el izquierdo, y que tus ojos ignoren lo que hacen tus manos y tus pies; sólo el cerebro sabe todo lo que pasa en tu cuerpo.

El opus dei funciona así. Además de que se distingue de otras organizaciones seculares por el hecho de que posee en virtud de sus estatutos, una teología oficialmente aprobada por la Iglesia, que defiende la separación del ámbito espiritual y temporal. Con esta teología las ramificaciones son invisibles y reciben legitimación. El miembro de base está protegido del interior y del exterior de la organización. Sólo la cúpula puede conocer todas las conexiones de la Obra.

Alberto Moncada un ex miembro del Opus Dei declaró en 1990, en un congreso de sociología en Madrid: “Desde los años cincuenta los miembros se ayudaban entre sí en los negocios públicos y privados, nombran colaboradores y gentes de confianza de su ambiente, abren sus cuentas en bancos que simpatizan, y como se vió en el escándalo Rumasa, utilizan las relaciones Opus Dei para dinamizar los negocios. Esto no es nada diferente de las organizaciones del mismo género. Nada especial en el circuito del capitalismo occidental, pero es una estrategia que resulta desconcertante para católicos honrados que esperarían una presencia más significativa del Opus Dei en el ámbito de la moral pública.” Julio 1990 (manuscrito en los documentos del congreso).

Alberto Moncada saca la siguiente conclusión: “La contribución de los políticos, profesionales y hombres de negocios del Opus Dei en el refuerzo de una visión primitiva del capitalismo se establece de manera concreta en la historia contemporánea de países como por ejemplo España y Chile. Se inscribe en una lógica de complicidad entre el capital y los intereses de la iglesia, relación que es denunciada por los profetas de la Biblia.”

El caso Ruiz Mateos no es más que un ejemplo entre otros. Lo descubrieron por casualidad los expertos contables españoles. Desde entonces el opus es llamado en su país de origen la Santa Mafia.

El objetivo de este libro (Opus Dei, Enquête au coeur d’un pouvoir occulte por Christian Terras) es demostrar que la separación integrista defendida por el Opus Dei entre lo natural y lo sobrenatural, la política y la religión, el dinero y el apostolado es pura ficción. Es innegable que el opus dei necesita un sólido capital para financiar sus actividades.

Pretender que los métodos utilizados por los miembros de la organización para enriquecerse no tienen que ver con el Opus Dei porque son negocios privados es inaceptable. En efecto, los miembros profesionalmente activos están en contacto permanente con los directores espirituales del Opus Dei.

Nos preguntamos simplemente ¿según qué criterios los miembros del Opus Dei financian, por usar las palabras del Vademécum, su “empresa sobrenatural” (según Josemaría Escrivá) y su apostolado?

Personal tools
In other languages